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dc.contributor.author[Sin autor]
dc.date.accessioned2024-06-08T22:10:56Z
dc.date.available2024-06-08T22:10:56Z
dc.identifier744
dc.identifier.urihttps://cenidim.metamoshe.online/xmlui/handle/123456789/12916
dc.description.abstract"Ayer recibimos la siguiente carta a la que acompañaba el acta que va reproducida a continuación. México, diciembre 19 de 1913. Señor director de El imparcial. Presente. Muy señor mío y distinguido amigo: Tengo el honor de acompañar a usted una copia de la resolución del jurado que se nombró para calificar las obras que fueron presentadas para el Concurso de libretos de zarzuela en un acto, al que convocó la Compañía teatral mexicana, S.A. Si usted quiere tener la bondad, porque lo juzgue de interés de ordenar su publicación en el periódico que tan dignamente dirige, mucho se lo he de agradecer a usted. Aprovecho esta nueva oportunidad para ofrecerme a las órdenes de usted muy atento amigo y S. Compañía Teatral Mexicana, S. A. Director General Gerente, Manuel Sierra Méndez. Los subscriptos que con entera voluntad aceptamos la honrosa invitación que nos hizo la empresa del Teatro Principal para formar el jurado calificador de las zarzuelas presentadas en el concurso abierto con fecha 13 de septiembre y cerrado con fecha 15 de noviembre de 1913, hemos llevado a término el encargo que nos fue encomendado, y pasamos a dar cuenta del resultado de nuestras labores. Las obras que, para su lectura y análisis nos fueron entregadas, son 33, las cuales enviamos adjuntas a este informe que señala las que, de acuerdo con las bases de la convocatoria merecen así el premio ofrecido como la mención correspondiente, por si la empresa hallare de conveniencia poner en escena las acreedoras a esta segunda distinción. Diversas ocasiones se reunió el jurado en el despacho del señor gerente don Manuel Sierra Méndez con el propósito de leer, estudiar, seleccionar y escoger, por fin, las que en concepto de los miembros de la junta consultiva, eran merecedoras de las recompensas prometidas. Desde luego, debemos manifestar que el criterio del jurado se normó sobre la base de este concepto, no se trata de aplicar las rígidas reglas de un arte puro y alto ni de atender a los severos preceptos de la Estética, se trata solamente de elegir entre las presentadas, una o varias obras que, adaptándose a las condiciones de ligereza, visualidad y gracia, requeridas por este género teatral -inconsistente y frívolo, pero entretenido- reuniéndose, además, las cualidades de conservarse -dentro de un aspecto picaresco- en los límites de la moral, y a ser posible, de acercarse cuanto más se pudiese, a los encantos de un arte, si efímero y convencional, no despojado por ello de tal cual agradable elegancia y de cierto gozoso ingenio. Tuvimos presente, ante todo, que debíamos colocarnos en lugar del público habitual a esta clase de espectáculos, y calcular el efecto que en él producirían las piezas que se pusieron en nuestras manos. Y este cálculo debía hacerse sin perder de vista tampoco, el valor literario que alcanzasen a tener los trabajos leídos y analizados. Entre ellos encontramos que el titulado La condenación de don Juan y amparo con el lema El convidado de piedra, era el que merecía, según nuestro entender, el premio expresado en el concurso. Y al escogerlo como merecedor de la recompensa, no tuvimos en cuenta sino el antedicho concepto, dentro del cual la pieza indicada resalta por su bien combinado asunto, por su rápido y aarmónico desarrollo, que sin ser original presenta cuadros vistosos de color y de movimiento, por sus vivos e intencionados diálogos, cuya gracia no va más allá de los términos prudentes, y en conclusión, por su argumento, que parece encerrar un símbolo moralizador, encubierto con el deslumbrante atavío del espectáculo escénico. No ayunas de mérito, en mayor o menor e, encontramos que son dignas de mencionarse y de presentarse en el tablado, las siguientes obras, La bella tapatía, Blanca, La herencia del tío, Sangre huasteca, Amor y compañía, En los antros del averno, Las aventuras de don Pedro de Quiroga, A través de los siglos y Ojos azules. Hasta aquí nuestra opinión. Conocedores como somos de que el público es, en cualquier obra teatral, el único que puede y sabe dar un fallo supremo, a él es a quien en todo caso corresponde rectificar o ratificar el nuestro que emitimos aquí, sin otra autoridad que la que nos ha dado nuestra buena fe y nuestro deseo de ser útiles a la nueva empresa del Teatro Principal, en su afán de estimular, en la esfera de sus actividades, la producción artística nacional. México, diciembre 16 de 1913. Federico Gamboa. Luis G. Urbina. Tomás G. Perrín. Manuel Sierra Méndez."
dc.relationPrensa Musical. El Imparcial
dc.relation.ispartofseriesDiciembre 20, 1913, p. 7.
dc.title“El resultado de nuestro concurso de zarzuelas”


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México, noviembre 2023

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