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dc.contributor.authorFlorisel, seudónimo
dc.date.accessioned2024-06-08T22:11:11Z
dc.date.available2024-06-08T22:11:11Z
dc.identifier771
dc.identifier.urihttps://cenidim.metamoshe.online/xmlui/handle/123456789/12946
dc.description.abstract"De verdadero acontecimiento teatral debe calificarse la reaparición de esta gentil artista en el Principal. Porque las palmas, las flores y las dianas prodigáronse a tal grado que aquello parecía que nunca iba a acabar. Tenías que ser María Caballé es una tiple (hoy por hoy la primera tiple con que contamos) que amén de ser guapa y joven, tiene por el arte un afán de verdadera devota. Es una artista que estudia con ahínco, con gusto y conciencia, y que además posee la rara virtud de cultivarla con celo. Para ella solo significa teatro lo que se relaciona con el estudio y el lucimiento de su papel. No espera del favor lo que por sus méritos puede alcanzar. Y hace bien. La artista que confía al falso éxito de momento la consagración a que aspira, y que solo en fuerza de trabajo y facultades se obtiene, es una artista fracasada, más tarde o más temprano. Y el público, que aunque parezca que no, suele darse cuenta de muchas cosas, lo comprende así, y cuando como anoche, se trata de estimular a un artista con el homenaje ruidoso y caluroso de su aprobación sincera, él es el primero que hace espontáneamente lo que debe y cree justo. María Caballé debutó con La niña de los besos, y fue tal el furor que hizo, que hubo de repetir cuatro y cinco veces, los seis números de la partitura que le corresponden en el papel. A partir de hoy, habrá que llamarla La niña de los besos. En un instante de respiro que tuvo durante su trabajo, abórdela con el fin de inquirir su estado de espíritu: -¿Qué tal, señorita? -Al principio, con un miedo atroz, el miedo más grande que he pasado en mi vida. -Pero ¿por qué? -¡Cómo por qué! se trata del Teatro Principal, hijo. -Y eso ¿qué? ¿Es que hay aquí quien pueda rivalizar con usted? -Apenas… La Mimi , la Calvó, la Morín… ¿Quiere usted más? -Está usted lamentablemente equivocada. Pero, en fin, más vale así. Habrá que añadir de hoy en más, la de la modestia, al número de sus cualidades. -Déjese usted de flores… de trapo, que aquí las tengo de verdad y en abundancia. -La mejor prueba de lo que yo digo. ¡Ya usted ve! Antes de cerrar esta croniquilla, he de dar gracias a Dios porque al fin vamos a poder hablar de vez en cuando con gusto, y sobre todo con motivo, de este teatro. Porque, hasta ahora, en el Principal, a excepción de Teresita Calvó, que por lo menos tiene don de gentes, movilidad faccial, ojos insinuantes, y su poquitín de jacaranderia… aquello, señores, ¿verdad que parecía esquimalia [sic], por lo frío?"
dc.relationPrensa Musical. El Imparcial
dc.relation.ispartofseriesEnero 20, 1914, p. 5.
dc.relation.isreferencedbyApuntes rápidos.
dc.title“Debut de María Caballé”.


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México, noviembre 2023

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