| dc.description.abstract | […] "Inauguración del Teatro Ideal. Anoche con casa llena y una admirable predisposición al triunfo, por parte del gran público, que adora en la gentil Iris como en la encarnación misma de sus propias aspiraciones, inaugurándose ruidosamente, entre palmas y flores, el nuevo Teatro Ideal del Festival Palace, al par que debutó la compañía de operetas a que da nombre y prestigio, la ya casi gloriosa Esperanza Iris, tan mimada de su gente y tan loada por todos. La temporada, que promete ser larga y lucida, a juzgar por el triunfal modo de abrirse, dio principio con el estreno de Eva, otra magnífica opereta del famoso Lehár. Podría decirse, una obra más, sin por esto querer significar que Eva sea una cosa floja, ni mucho menos. Digo una más, en atención a que todas las partituras de este maestro tienen un marcadísimo aire de familia que a la legua las delata. Son frívolas en general, pero a veces parecen tomar la vida un poco más en serio y entonces se lamentan un tanto y logran que el espectador se conmueve algo y guste más a fondo del alma de lo obra, si cabe decirlo así. En total, es bonita, tiene tres o cuatro números alegres, jubilosos, cuya música fácil, y por ende pegadiza no tardará mucho en mariposear por ahí de boca en boca. Por ejemplo, el de las sillas cuya escena es una de las mejor ensayadas que la compañía hubo de representarnos, el de la llantita, muy cómico y muy bien hecho por la Peral y Limón. También la escena de los brindis, tan clásica en este género de teatro, gustó mucho porque salió bastante bien. Vaya Eva ha sido totalmente del agrado del público, que si bien es cierto que no aplaudió mucho, es porque en su mayor parte era gente distinguida, y eso de palmotear con rabia es cosa que no se lleva. Pero salió haciéndose lenguas de la belleza de la música y, sobre todo de lo espléndido y atinado de la representación. La Iris cantó y declamó como ella sabe hacerlo, con sentimiento, con verdad y con arte, y fue ovacionadísima y colmada de flores y serpentinas, que se enroscan a la magia de su cuerpo como animadas del deseo de quienes las arrojan. La Peral, muy bien también. Hubo escenas en que rayó a una altura poco común. Las señoritas Gini y Navarro, guapísimas y lujosamente ataviadas, hicieron resaltar con gracia el hermoso conjunto. Palmer, irreprochable de elegancia y buenas maneras, como siempre. Limón, tiene una gran voz. Lástima que no vista y no se mueve mejor… Allariz desempeñó con mucho acierto su papel. E igualmente el señor Villarreal. En fin, que la inauguración, lo mismo que el debut, resultó como era de esperar. La empresa puede estar segura de una buena temporada, dado lo bien armonizado de la compañía y las simpatías ilimitadas de que justamente goza la Iris. Y, además, porque en México hay mucha gente rica, deseosa de divertirse así, esa cosa frívola musical, la opereta, hija natural de la moda y del pecado, que tienen por fin inmediato el solaz picante de la gente ociosa." | |