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Dharma, seudónimo
Dotación resumida: "No cabe en los estrechos límites de una simple crónica impresionista, más bien, de un apunte como el presente dar ni siquiera ligera idea del festival de anoche en honor del gran Ricardo Wagner, con motivo del primer centenario de su natalicio. El nombre de ese genio incomparable basta para llenar los espíritus artísticos de una santa admiración y de un solemne fervor, el inmenso compositor alemán, representa no solo una época, una escuela y una creación, sino que es el maestro por excelencia -el músico eminente y el poeta excelso-, Wagner no es una gloria alemana, sino universal, y sus composiciones sublimes se adaptan a todos los países cultos y se escuchan con éxtasis por todos los público que aman el arte en su más pura aceptación. El concierto de anoche fue una nota artística y solemne al mismo tiempo, en el estrecho recinto de la Academia Juan Sebastián Bach, los sacerdotes del arte se congregaron a oficiar ante el altar de los altos recuerdos de Wagner, y algunas de las composiciones de este, desfilaron en augusto cortejo ante un público ferviente Tannhäuser, Los maestros cantores, Lohengrin, Sigfrido y Walkiria [sic], esos poemas sinfónicos impregnados de inspiración, ciencia y poesía, dieron con sus notas el tono de la velada, y artistas y público conmemoraron de modo tan adecuado el aniversario de Wagner, digno de los mayores homenajes que pueden tributarse a un gran genio, a un gran artista, a un gran pensador. El entusiasmo de los ejecutantes, bajo la dirección del maestro Carlos del Castillo estuvo a la altura de su cometido, y el programa cuidadosamente seleccionado, y todo formado por música wagneriana, fue cumplido de la manera más artística. Merecen los más calurosos aplausos, tanto el maestro del Castillo, como los señores Rafael del Castillo, Antonio Ángeles y las señoritas Teresa Rodríguez, Libia Zapata, Ruperta Rodríguez, Ofelia y Leticia Euroza, Carolina Meza, Cristiana G. Leal, Minnie Heidecke y Josefina F. del Castillo, por la brillante manera con que interpretaron los números musicales, y las señoritas Carmen Zapata y Ana María Fabricio, por su modo de recitar las poesías alusivas a tan notable acontecimiento, la alocución de la señorita Berta Sánchez Mármol fue verdaderamente notable, y la apoteosis final, encomendada al orfeón de la Academia J. S. Bach, entusiasmó al escogido auditorio, que literalmente lleno el local de la Academia."
Otras obras contenidas en el mismo documento: Mayo 22, 1913, p. 3.