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Dharma, seudónimo
Dotación resumida: "Como se esperaba fue la opereta del célebre compositor un triunfo, y no es en los estrechos límites de un apunte donde se puede hacer un juicio completo de la obra que anoche nos dio a conocer la empresa Cubas-Rojas. Sí hay que decir que tiene números bellísimos que fueron justamente aplaudidos, y que el concertante de los tambores pronto será popular como el septimino [sic] de La viuda alegre. Son Las mujeres vienesas una de las primeras operetas escritas por Lehár, y en ella se advierte una frescura y una inspiración que en nada desdice de la que da vida a las obras posteriores del músico vienés. Con cariño y talento fue ensayada, y con discreción interpretaron sus papeles la mayoría de los artistas, y si [en] algún lugar se notó, este no amengua en nada el éxito que merecieron todos. José Elizondo, el atildado escritor, y Castellanos, fueron los traductores de la opereta, y puede confesarse sin pecar de injusticia, que salieron airosos del compromiso, y que se advierte una loable intención de conservar en la obra todas las bellezas del original, sin alteraciones tan comunes y tan censurables. MIGNON. De las obras del repertorio de ópera cómica francesa, Mignon es una de las bellas, Ambrosio Thomas supo interpretar musicalmente el poema de Goethe, con la mayor inspiración, y en cada número se adivina el temperamento delicado del maestro francés. Mignon pertenece a ese género de composiciones en que se requieren cantantes finos, no hay ninguna página en la partitura escrita, ni para complicada instrumentación, ni para voces robustas y que emitan esas notas vibrantes que entusiasman al 'gros public', no, la ópera de Thomas debe ser interpretada con una delicada exquisita y, como sus congéneres Manon Lescaut, Lackmé y Mireille, el efecto radica únicamente en el sentimiento del artista, y en su manera de decir esa música que tan bien se hermana con el pensamiento literario. Por eso, en su aparente sencillez, Mignon, y las óperas citadas, están llenas de tropiezos y dificultades y mucho tienen que hacer los artistas para lograr su cometido, pues de lo contrario el fracaso es seguro. Y la verdad es que resultó muy bien en su conjunto y hubo números en extremo artístico. La famoso aria de Mignon del primer acto, fue dicha por Madame Cortez, magníficamente, y la parte del recitado la matizó con verdadero arte, arrancando un caluroso aplauso y repitiendo ese precioso número. Mme. Charpentier hizo una Philine muy graciosa, y la polonesa del tercer cuadro la cantó muy bien, pues la soprano francesa es, como hemos dicho, una maestra y maneja el registro agudo perfectamente vocalizando con irreprochable escuela. Para hoy en la tarde se repite Mignon y en la noche Bohème, una de las óperas más bien logradas de la compañía francesa."
Otras obras contenidas en el mismo documento: Mayo 4, 1913, p. 2.
Referencias bibliográficas: Apuntes rápidos.