| dc.description.abstract | "POR EL ARBEU. La casta Susana. De la farándula que dirige Miguel Gutiérrez, es figura que se destaca con vigorosos tonos artísticos, la gentil Enriqueta Sala, y a ella le fue encomendado el principal papel de la gustada opereta. La Sala comprendió el empeño en que se la ponía, y de él salió airosa y triunfadora, demostrando que lo mismo sabe interpretar las ingenuidades coquetas de la Ángela del Conde Luxemburgo, que las picardihuelas a veces escabrosas de la Susana, premiada por sus virtudes. En toda la obra tuvo momentos de alto relieve artístico, y dijo varios de los números de la partitura con verdadero amor. Fue la garrida artista calurosamente ovacionada, y La casta Susana ha sido un nuevo timbre de gloria para quien tantos cuenta, gloria que compartió con sus compañeros, que empeñosos la ayudaron al mayor realce de su inteligente interpretación. El lujo, la corrección escénica y el decorado de la obra, estuvieron irreprochables, y en todo se adivinaba la diligente mano del director de escena que de tal modo nos ha dado a conocer las obras maestras de la nueva generación de músicos de opereta. POR EL LÍRICO. El estreno de anoche. El héroe del dos de abril. Con un lleno a reventar, se estrenó anoche, en segunda tanda, en el Teatro Lírico, el episodio en un acto y tres cuadros, El héroe del dos de abril, del que son autores el escritor Eduardo Gómez Haro y el maestro Carlos Samaniego. La obra es en verso, y su argumento se basa en el rango magnánimo que tuvo el general Porfirio Díaz, al perdonar la vida al mismo que lo delató queriendo impedir que consumara la fuga que aquel jefe llevó a feliz término cuando estaba prisionero en el colegio del Estado de Puebla. Al tomar aquella ciudad don Porfirio el 2 de abril de 67, su delator, que estaba en las filas imperialistas, cayó prisionero y cuando se creía que el vencedor iba a vengarse, ordenando su muerte, lo perdonó, dejándolo en libertad. La zarzuela agradó, y el señor Gómez Haro fue llamado a escena. El público extraño que, tratándose de una producción nacional, los artistas no la hubieran ensayado debidamente, pues se notaron bastantes tropiezos en el diálogo, y la indumentaria fue pobre e inadecuada, siendo esto más vituperable en el director de escena, señor Arozamena, que lució un uniforme militar enteramente inadecuado y diz que la más ramplona guardarropía. Entre los números de música, sobre sale un vals que Mimi Derba cantó con delicadeza." | |